DE FUSSEN A VADUZ.-
El décimo segundo día pensamos que podía ser una buena opción el visitar Vaduz, capital de Liechtenstein, debido al gusanillo que me quedó de aquel viaje «interrail» allá por el 1.990 en el que no pudimos llegar.
Nos tomamos el desplazamiento de de unos 150 km con tranquilidad ya que era la única visita que íbamos a hacer en el día. Pasamos cerca del lago Constanza que baña las costas de Alemania, Suiza y Austria. Lo cierto es que no contábamos con demasiada información y la visita resultó algo decepcionante porque arquitectónicamente Vaduz nos nos aportó gran cosa con una mezcla de unos pocos edificios históricos, con un buen número de edificios más modernistas.



El día se salvó por el bonito recorrido que hicimos por carretera hasta llegar a destino, encontrándonos con paisajes verdes y montañas, pero tuvimos algo de mala suerte porque ese día había en el ambiente demasiada canícula que nos impidió ver con nitidez todo el paisaje que nos rodeaba.

Uno de los sitios más interesantes es el castillo real, que no es visitable, debido a que sigue siendo la residencia de los reyes ,y solo se podía ver desde la distancia, poco y mal

Visto lo visto, nos dimos una vueltecilla por la montaña y así llegamos al pueblo llamado Triesemberg, pueblo típicamente montañés y que además estaba en fiestas.




Quizás porque todo lo que habíamos visto durante el viaje nos había parecido extraordinario no le sacamos el jugo a esta día , en concreto a Vaduz, pero siendo positivo fue otro día agradable. La vuelta la hicimos pasando por Suiza, Sank Margrethen y a pesar del cansancio acumulado todavía disfrutamos de algunas buenas imágenes para el recuerdo.






