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Día 5. Ruta Iglesias Madera Cracovia-Malopolska


Ruta desde Zakopane a Cracovia  pasando por Chocholow, Orawka, Zubrzyca Górna, Sucha Beskidzka y Auschwitz



Este quinto día nos levantamos prontito y visitamos varias poblaciones, Chocholow, Orawka, Sucha Beskidzka, el campo de concentración de Auschwitz para terminar por la tarde en Cracovia y visitar esta última con mejor tiempo ,climatológicamente hablando, que el primer día. Pudimos hacer la visita esa misma tarde – noche y el sábado por la mañana, porque nuestro avión de vuelta salía por la tarde. 

El primer lugar y a 18 km  visitamos  la pequeña población de Chocholow, recordando que  este prosaico nombre polaco no tiene  traducción al regio castellano.

Este pueblo tiene  construcciones típicas en madera propias de finales del siglo XIX y que dicen fue el origen de un estilo de arquitectura llamado «Estilo Zakopane» El mejor reflejo se encuentra en sus calle principal donde hay casas de este tipo  en ambos lados de la misma.

Al iniciar de nuevo la ruta, tuvimos unas retenciones en la calle principal que pensamos estaban producidas por algún festejo local, puesto que desde lejos vimos una especie de procesión que ,como digo estimamos se correspondía a alguna celebración religiosa.

La realidad es que se trataba de una procesión fúnebre, supusimos que se trataba de algún bombero porque el cortejo estaba acompañado por camiones de bomberos, uniformes, etc. Lo cierto es que sacamos algunas fotos fotos bastante curiosas.

Una vez paso este cortejo fúnebre pusimos rumbo a Orawka.

Después de 26 km se llega a Orawka para ver la Iglesia de San Juan Bautista, construida entorno al 1.650. El interior es uno de  los más sorprendentes que vimos en toda la ruta, y tuvimos suerte de poder disfrutar del mismo ,porque la gente del pueblo estaba adornando la iglesias para la celebración de las comuniones de Mayo.

A 13 kilómetros nos dirigimos a Zubrzyca Górna, que cuenta con un estupendo y completo parque etnográfico inaugurado en 1.955,que merece la pena visitarse porque hay numerosas construcciones (casas, cabañas, iglesia, edificios agrícolas etc) con mobiliario interior de época que trata de reflejar el estilo de vida en Polonia en los siglos pasados.

Hay guías que te llevan por el recorrido y sus explicaciones son en polaco. Por suerte una de las personas que visitaba con nosotros el recinto nos tradujo de lo que nos contaba nuestra guía en su lengua nativa.

Siguendo nuestro caminillo a 37 kilómetros llegamos a la población de Sucha Beskidzka en la que destaca una taberna- mesón, incluido en la ruta de la arquitectura de madera y que tiene sus orígenes allá por el 1.700. Además sigue funcionando como restaurante y aprovechamos para reponer fuerzas comiendo algunos platos típicos de la región.

En esta población se deben visitar también el palacio renacentista «Wavel Little» , y la Iglesia de la Visitación de 1.600. Nosotros por falta de tiempo solo pudimos ver la iglesia, además del Albergue Roma. El interior de esta iglesia, a diferencia de las de madera es todo de piedra ,pero destaca también la policromía y grabados de sus paredes, techos y cúpulas.

  

Una vez comimos en el albergue pusimos rumbo a Auschwitz para ver este lugar de los horrores, aconsejable visita, en ningún caso por su atractivo turístico. Se debe visitar como recordatorio y alimento de nuestra conciencia individual y colectiva ,de lo que nunca debería volver a suceder. Caminar por aquellos barracones y edificios consigue removerte el alma ,las entrañas.

Por último, después de abrumarnos con la visita del campo de concentración, decidimos ir a Cracovia (68 km) para pasar nuestra última noche en Polonia, y aprovechando que el tiempo mejoró, tener una visita más plácida de la ciudad.

Sobre la marcha reservamos en el mismo hotel en el que pernoctamos nuestra primera noche del viaje, llegamos por la tarde y nos dio tiempo a pasear disfrutando de un tiempo despejado en lo climatológico.

El hotel se encontraba muy cerca de la Barbacana del siglo XV que protegía una de las puertas de entrada a la ciudad ,la Puerta Florianska, única de las ocho puertas de entrada a la ciudad que aún sigue conservada.

Desde este punto y siguiendo la Calle Florianska se llega directamente a la Plaza del Mercado, y desde allí siguiendo la Calle Kanonicza se llega a la zona del Castillo Wawel.

La plaza del mercado es enorme, y destacan algunos edificios tales como la Basílica de Santa María ,el Mercado de  Paños del siglo XVI que se encuentra en medio de la Plaza, la torre del Ayuntamiento y la Iglesia del santo Wojciech.

Son muchos los monumentos que podemos ver como el Castillo Wawel ,en la misma zona su Catedral, el barrio Judío Kazimierz, la ruta por la Universidad destacando allí el Colegio Maius del año 1400, y los numerosos palacios, palacetes e Iglesias que salpican toda la ciudad.

Y esto fue todo en esta ruta por las tierras de Polonia, sin olvidarnos de recomendar un restaurante bastante típico en el que estuvimos cenando la última noche de nuestra estancia, se llama Pod Wawelem.

Está muy cerca de la zona del Castillo, frecuentado por polacos, muy animado ,con camareros uniformados con trajes típicos , buenas cervezas, comida típica y una bonita decoración. Especialmente divertidos en la zona de baños.



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