Ruta en coche desde San Salvador a San Miguel de Tucumán.
Visitar en 1 día San Miguel de Tucumán.
Este octavo día de viaje iba a ser el último de nuestro peregrinaje por estas hermosas tierras norteñas argentinas. Un largo desplazamiento de 350 kilómetros que unen la capital de Tucumán , San Miguel de Tucumán y Jujuy, San Salvador.
Para aprovechar bien el día nos levantamos lo suficientemente pronto como para estar desayunados y listos para ponernos en marcha a las 8:15 de la mañana. Desayunamos muy rico, café con leche, zumos, panes dulces con y sin chicharrones y unos ricos panes con anís.
Era el día de la devolución del vehículo a la casa de alquiler y para mi pesar tenía barro y polvo hasta en la junta de trócola, motivo por el que intenté en vano arreglar algo semejante desaguisado solicitando en la Hostería varios cubos de agua para intentar apañar aquel coche. Cuando lo Recibimos tenía un precioso color verde oscuro, y ahora que lo devolvíamos había mutado a un color marrón oscuro ,mix de barro y polvo, que con seguridad impediría ver al encargado de recoger el Dacia, si este había sufrido algún daño o no. Los tres cubos de agua a penas consiguieron hacer nada por el pobre coche
351 Km
El trayecto entre las dos ciudades se nos hizo bastante cómodo, por buenas carreteras, entre ellas autopistas en las que pagamos dos peajes. Los paisajes con predominio del color verde, zonas de cultivo, ganado y montañas.














Sobre las doce y media de la mañana llegamos a San Miguel de Tucumán, en concreto llegamos hasta el Hotel Catalinas Park, lugar acordado de devolución del vehículo.
Llegamos un poco más tarde de lo previsto y tuvimos que pagar un pequeño sobre coste por sobrepasar la hora de entrega. El empleado de EUROPCAR cuando tuvo que hacer la revisión del vehículo, nos dijo que no aparentaba tener ningún daño, pero con la cantidad de polvo y barro que traía era difícil confirmarlo.
Estaba en lo cierto, el coche no sufrió ningún daño, salvo el incidente del tubo de escape, que nosotros solucionamos por nuestra cuenta. No dijimos nada al respecto y nos callamos, pensando que si lo hacíamos quizás nos pidieran una explicación o algún coste adicional por no haberlo solucionado con su empresa de asistencia en carretera. No me parecía demasiado grave, es muy posible que lo correcto hubiera sido advertirles para que se arreglase la avería de de forma definitiva y no transitoria.
Una vez realizada la devolución, con tiempo suficiente tal y como habíamos planificado , nos fuimos caminando hasta el centro de la ciudad para hacer un breve recorrido turístico ,por los atractivos que tiene para ofrecer esta bonita ciudad.
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN
Así como el día anterior nos decepcionó San Salvador, San Miguel de Tucumán nos gustó de forma especial. La ciudad es más limpia, ordenada, animada (era lunes frente al domingo tarde de San Salvador) y con un importante patrimonio arquitectónico y cultural.
Hasta la tarde noche no salía el autobús cama que nos iba a llevar de vuelta a la ciudad de Mendoza, por lo que decidimos pegarnos una caminata por algunos de los puntos turísticos de San Miguel.
Muy amablemente y gracias al señor empleado de Europcar nos guardaron los equipajes en el Hotel, a pesar de no ser clientes del mismo. Pensamos en volver al hotel después de recorrer la ciudad para en el último momento pedir desde allí un taxi que nos levase hasta la estación de buses, también cercana al hotel.
El recorrido que podíamos realizar, estaba muy limitado por el tiempo disponible con el que contábamos, pero lo aprovechamos bastante bien haciendo un paseo que se puede ver en el siguiente mapa.
Comenzamos por el edificio del correo que data del año 1939.

Dese allí a la Plaza de la Independencia en la que se encuentran los principales edificios históricos, civiles y religiosos de esta ciudad. La Parroquia y Convento de San Francisco del año 1767.



La Casa de Gobierno que data de principios del siglo pasado, entre 1908 y 1910.




El edificio del Banco Provincia.

El Jockey Club del año 1925 y el Ex Hotel Plaza del año 1930. Ambos tienen influencia francesa.

El actual edificio propiedad de la Federación Económica, antigua residencia del gobernador de la provincia, Federico Helguera en 1824, aunque se rehabilitó en 1925 por un arquitecto español, que trató de concederle su estilo andaluz actual.

La Iglesia Catedral, culminada su construcción del año 1856.



La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de estilo neocolonial aunque inaugurado casi recientemente en el año 1950.


La Iglesia y Convento de Santo Domingo, dominicano e inaugurado en 1884.


El Museo de Bellas Artes Timoteo Navarro, del año 1908.


Y por último la llamada Casita Tucumana, actual Museo de la Independencia. Hicimos una visita guiada por el interior de este edificio ubicado en el lugar donde se reunió el día 9 de Julio de 1816 el Congreso General Constituyente que declaró la Independencia Nacional. A lo largo de su historia se han realizado varias modificaciones estructurales, de su fachada y elementos interiores que tuvieron diferentes funcionalidades, pero conserva un muy interesante valor y sabor histórico, especialmente para el pueblo argentino.








Una vez salimos de visitar la Casita Tucumana, volvimos hasta la Plaza de la Independencia para comer en el Café Plaza, actualmente situado si no me equivoco, en el edificio del Jockey Club. Era un poco tarde pero nos trataron de forma muy amable y comimos bastante bien una buena ensalada, lomos a la crema de verdeo y un flan casero espectacular, llamado de la abuela.
Volvimos caminando hasta el Hotel Catalina, donde decidimos hacer tiempo tomando un café, bicheando algo de nuestros correos, internet y demás, hasta la hora de tomar un taxi que nos llevase hasta la estación de bus.
Cuando llegó el momento de llamar a un taxi me dirigí hasta la recepción del Hotel para recoger el equipaje y solicitar el servicio, pero en ese momento nos vio el empleado de EUROPCAR que se ofreció a llevarnos el mismo hasta la estación. Le agradecimos y aceptamos su ofrecimiento.
Cuando salimos a la calle, el coche con el que nos iba a llevar se dejo ver, un reluciente Dacia Duster de verde color recuperado, limpio y brillante. Bufffff, ciertas gotas de sudor frío recorrieron mi cuerpo en el trayecto hasta la estación, pensando que en el momento menos pensado se soltaría el tubo de escape, que días antes nos habían medio reparado en aquel taller clandestino de Humahuaca. Por suerte no ocurrió y nos despedimos muy amistosamente.
El periplo viajero por el maravilloso norte argentino tocaba su fin. «Solo» nos faltaban 14 horas en Bus hasta la Ciudad de Mendoza.
Volvimos plenamente enamorados de este Norte Argentino que consiguió sorprendernos y atraparnos de una manera que solo unos pocos lugares han conseguido.
FIN