¿Qué ver en Londres en 4 días?. Información para organizar tu visita a Londres.
Cuarto día en Londres. Visita al British Museum.
El cuarto día de visita a Londres lo reservamos para dejarnos caer por el British Museum cuya entrada es gratuita.
Museo bajo mi punto de vista imprescindible, al que dedicamos casi cuatro horas. Estábamos ya muy cansados de las caminatas de los días precedentes y ver un museo puede ser más agotador que caminar de forma continua. Pero había que hacer el último esfuerzo y claro que lo llevamos adelante. Como digo casi cuatro horas….. desde las once de la mañana hasta las tres menos cuarto de la tarde.
BRITISH MUSEUM
No voy a incorporar muchas fotos del British, que se creó en 1753 y se abrió definitivamente al público el 15 de enero de 1759. Los orígenes del Museo Británico van unidos al físico y coleccionista Hans Sloane, que deseaba que su colección de más de 80.000 artículos perdurase tras su muerte.
Entre los objetos de la colección estaban incluidos más de 40.000 libros y antigüedades procedentes de Grecia, Roma, Egipto, Oriente Medio y América.
La primera ubicación del Museo Británico fue la Casa Montagu, una mansión del siglo XVI que comenzó a quedarse pequeña debido al rápido crecimiento de las colecciones, tanto por las compras realizadas por el museo, como por las diferentes donaciones.
En 1782 aumentó considerablemente la colección de piezas de origen griego y romano y después de esto, en 1801 el museo adquirió una gran cantidad de antigüedades egipcias, entre las que se incluye la impresionante Piedra Rosetta (gracias a la cual se han podido traducir los jeroglíficos egipcios).
En 1823 el rey Jorge IV donó la biblioteca de su padre por completo, por lo que el edificio del museo comenzó a quedarse pequeño.
En 1857 finalizó la construcción del nuevo edificio del museo, situado en su ubicación anterior, que es el que se mantiene hasta nuestros días.
Los más de siete millones de objetos procedentes de todos los continentes que posee el museo, se encuentran ordenados según su lugar de procedencia. El museo tiene tal extensión, que para visitarlo sin prisa sería necesario dedicar más de un día pero, para ver lo más importante, una mañana puede ser suficiente.
A lo largo de las diferentes salas es posible encontrar cualquier tipo de objeto, desde porcelana china, hasta antigüedades prehistóricas y medievales, o monedas y medallas de diferentes periodos.
La parte más llamativa del museo sea seguramente la sección del Antiguo Egipto.













Partimos en la mañana con la intención de dejarnos caer por Camden Town, pero los intensos días de caminatas por Londres y estas cuatro horas caminando por el British Museum, nos dejaron casi exhaustos. Canden Town es un característico barrio muy conocido por su mercado y el estilo de vida alternativo de sus habitantes.
De este modo puedo decir que nos perdimos en la visita a Londres seguramente muchísimas cosas, pero algunos puntos importantes como este barrio de Camden Town, la Catedral de San Pablo o la National Gallery, Y si me apuras el Castillo de Windsor en las afueras para el que nos habría venido bien el coche, pero en todo caso, tres días y medio fueron bastante bien exprimidos y aprovechados.
Nos despedimos de Londres, en el mismo British con una foto típica que debe hacerse cualquier buen turista que se precie, en las rojas cabinas de teléfono inglesas.


En la mañana habíamos desayunado un poco más tarde que otros días y dejamos las maletas en consigna del Hotel, para volver a recogerlas a eso de las 15:30, puesto que debíamos desplazarnos hasta el aeropuerto de Gatwick, lugar desde donde salía nuestro vuelo de vuelta a Madrid un poco más allá de las ocho de la tarde.
La noche anterior preguntamos en el Hotel por el precio de un Taxi que nos llevara desde el Hotel y hasta la Estación Victoria. Desde allí parten los trenes Gatwick Express que parten cada quince minutos y te dejan en el aeropuerto en media hora.
Nos dijeron que en torno a 15 libras. Podíamos haberlo hecho en metro pero estábamos tan cansados que preferimos pagar un poco más ( ya comenté que el metro londinenese es caro ) y evitar andar en el metro cargados con los equipajes y el propio cansancio acumulado. Al final el Taxi que nos llamó el Hotel nos costó 16 libras ( son mucho más caros los taxis típicos ingleses por lo que nos dijeron ) tardando en llegar algo más de lo previsto, debido al intenso tráfico.
Y ya en la estación surgió el primer y último inconveniente del viaje, por no llamarlo primera y última cagada logística. Había adquirido los billetes de tren por internet y con algo de descuento al precio de 35,40 libras los dos billetes, y no se la manera, pero al llegar a la estación e intentar localizarlos, los mismos habían desaparecido como por arte de magia. Con algo de nervios consultamos en información, intentamos buscar en nuestro mail pero no funcionaba nuestra conexión a internet, preguntamos en las taquillas de Gatwick Express y nothing the nothing.
Tuvimos que comprar de nuevo los billetes, en esta ocasión incluso algo más caros…. el descuento del 10% por la compra on line desaparece y tuvimos que pagar 39,80 Libras. Qué le vamos a hacer!!!!. Pagamos religiosamente los nuevos billetes , nos quitamos de historias, explicaciones en inglés, discusiones, etc y nos fuimos en el primer tren que salía hacia Gatwick para estar con tiempo suficiente en el aeropuerto, facturar y esperar placenteramente a la llamada para embarcar. Así lo hicimos en una de las cafeterías del aeropuerto. De nuevo habíamos terminado con bien esta, para no variar, intensa rutilla viajera.
Otra vez un viaje que nos deja un estupendo sabor de boca. Ya dudo sobre si somo poco exigentes con los lugares que visitamos porque siempre (hasta la fecha) hemos vuelto con una sonrisa de oreja a oreja, o es que llevando medianamente planificado el viaje con información suficiente sobre el entorno que se visita, exprimimos al máximo las posibilidades que nos dan los lugares que visitamos y el tiempo que disponemos, haciendo que nuestros viajes, al menos para nosotros y nuestro gusto por esta especial y loca forma de viajar, se conviertan cada uno de ellos en especial y único ¡quién sabe!
FIN