Ruta desde Puerto Guadal (Chile) a Puyuhuapi (Chile).
Lago Carrera, Coyhaique, Parque Nacional Queulat, Puyuhuapi.
De nuevo un día con muchos kilómetros por delante que en primera instancia pueden asustar al no habituado.
Pero dos detalles hacen que no sean tanto como aparentan. El primero es que recorridos de estas distancias sobre países tan inmensos inevitablemente se hacen más habituales y menos dramáticos. Y segundo es que tanto la R40 Argentina como la Carretera Austral fueron el objeto de este viaje el objeto turístico de este viaje, el transitar por la misma justifica el viaje que realizamos. No es necesario como por ejemplo en otros viajes europeos que hemos realizado hacer continuas paradas para ver pueblos y más pueblos. Aquí el interés , la belleza está a pie de ruta y solo hay que dejarse llevar por la misma para que este viaje se convierta en inolvidable.
Con amaneceres como el que tuvimos al despertar en Puerto Guadal, todo acaba mereciendo la pena.
568 km
Villa Cerro Castillo 180 km
Coyhaique 95 km
Villa Mañiguales 145 km
Villa Amengual 58 km
Puyuhuapi 87 km
El el mapa están fijados puntos intermedios no porque parasemos a visitarlos, pero si como referencias de viaje.
El principio del día fue espectacular y hasta Puerto Tranquilo ,circulando carreteras de ripio que bordeaban el Lago Carrera y con paisajes, panorámicas muy bellas. Llevábamos las ventanillas del coche bajas, llenándose el interior del vehículo de olor fresco y a tomillo.
Este tramo del recorrido tuvo toques e ingredientes bucólicos casi indescriptibles.











Dejamos atrás el Lago Carrera para empezar a circular por tramos de la ruta interiores, todos de ripio….. no abandonábamos de momento estas incómodas carreteras, pero en compensación seguíamos disfrutando a ritmo tranquilo de impactos visuales extraordinarios, con montañas, lagos y ríos de un azul turquesa a lo largo del recorrido.




Sobre las dos de la tarde, unas cuatro horas desde el inicio de la ruta dejamos las carreteras de ripio aún transitando por zona montañosas, en las que a pesar de estar en pleno verano austral los glaciares y nieves perpetuas dominan estos paisajes.




En un momento se abandonan las zonas de montaña más escarpadas y camino de Coyhaique los valles se hacen más abiertos.


Sobre las 15:30 estábamos llegando a la ciudad más importante del recorrido Coyhaique (50.000 habitantes), en la que paramos a repostar, sacar dinero en el cajero de una farmacia y tomar un respiro antes de los últimos 200 km que todavía debíamos realizar.
Un buen tramo del recorrido hasta Villa Maniguales y Villa Amengual se hace por carreteras asfaltadas, antes de los últimos 90 kilómetros que vuelven al ripio y discurren por el maravilloso Parque Nacional Queulat.
Eran las siete de la tarde y algo más de dos horas después estábamos en destino.


Leí en un libro de alguno de los alojamientos de este viaje que Charles Darwin había afirmado en su momento que en la Patagonia todo tenía un tamaño sobredimensionado.
Y si ya en el resto del territorio que hasta el momento habíamos recorrido, esta idea se había manifestado como algo más que evidente al llegar al Parque Nacional Queulat se vuelve a constatar, con unos bosques y vegetación exuberante con plantas llamadas Nalca y helechos de gran tamaño. Un árbol típico de la zona y también de una gran belleza es el Cohiue.
El paso por el parque hasta Puyuhuapi se hace por una estrecha pista de ripio con muchas curvas y contra curvas. Nos pareció maravilloso y de nuevo el asombro ante la belleza del entorno hizo que ni notásemos los kilómetros acumulados. En este recorrido estuvimos muy cerca de glaciares o ventisqueros de montaña, tramo que que fue también uno de los más bellos de todo el viaje.









Después de dos horas de recorrido muy lento por estas pistas llegamos hasta Puyuhuapi, bañado por un fiordo del Océano Pacífico.
Se trata de un pequeño poblado fundado a principios del siglo XX y es una mezcla de costumbres chilenas y alemanas.
Muchas calles tienen nombres de los fundadores colonos alemanes y por ejemplo nuestro alojamiento tiene un nombre enteramente de origen germánico, Augusto Grosse. Se trata de una cabaña toda construida de forma artesanal en madera, así como el mobiliario de la misma. El dueño de la misma cuando hice la reserva por internet y vía mail me pidió que le llevase una bandera de España, así que con gusto y orgullo llevaba en mi maleta una banderita rojigualda.
Los lugares imperdibles de la zona son el Parque Nacional Isla Magdalena, el Parque Nacional Queulat, el Ventisquero Colgante, las termas del Ventisquero y las termas de Puyuhuapi.
Nos dio tiempo a dar un paseo por la población antes de ir a cenar a uno de los restaurantes, El Muelle. Estaba muy concurrido y tomamos Sopaipilla, ensalada y una muy rica merluza marinada en limón.





